Agosto 24th, 2010 Author: Dr.Jorge Ambram
- Cada vez son más las instituciones financieras en la Región que están gestionando sus riesgos de crédito mediante técnicas avanzadas como la denominada ‘Internal Rating Based – IRB’ (Basada en Calificaciones Internas) propuesta por el Comité de Basilea en el Nuevo Acuerdo (Basilea II).
- Mediante éstas técnicas las entidades determinan matemáticamente la ‘pérdida esperada’ en sus activos de riesgo (inversiones y carteras de crédito) que sufrirían en un plazo determinado. Para ello multiplican la ‘probabilidad de incumplimiento’ de los prestatarios de los distintos segmentos de carteras por la ‘tasa de pérdida’ de los mismos. Estas pérdidas representan el valor que debería ser contablemente provisionado para cobertura (estimaciones). También, mediante algoritmo de Merton, determinan el capital económico (patrimonio técnico o capital base) necesario para dar cobertura a las pérdidas no esperadas.
- Lo anterior implica en primer lugar que, lentamente pero sin pausa, los mercados están comprendiendo que no es conveniente gestionar riesgos con técnicas propias de supervisión de riesgos. Las técnicas de supervisión de riesgos difieren de las de gestión efectiva de riesgos en su naturaleza y persiguen diferentes objetivos. La gestión efectiva del riesgo de crédito se sostiene en un enfoque de negocios por lo que trata de que los rendimientos de las carteras compensen los riesgos asumidos. Por su parte, las técnicas de supervisión de riesgos tienden a limitar las exposiciones dentro de un rango aceptable a juicio del organismo controlador. Ningún gerente debería impulsar una gestión riesgos con técnicas de supervisión. Por lo menos si quiere hacer negocios.
- Lo anterior equivale a dar el paso de abandonar los viejos y tradicionales indicadores de morosidad (que no tienen capacidad proyectiva) como información clave en el tratamiento del riesgo de crédito utilizados para cubrir pérdidas del pasado, sustituyéndolos por aquellos indicadores que permiten dar cobertura a las pérdidas en que se incurrirán en el futuro. De esta forma se pueden generar mejores políticas de precios de productos y/o en la asignación de recursos para sostener a los mismos.
- Lo anterior no significa que exista un doble estándar en la administración de riesgos en las instituciones financieras que han adoptado los criterios avanzados de Basilea. La alta direccion de aquellas tienen claro que el cumplimiento de la normativa es prioritario. Pero una vez cumplidas las exigencias regulatorias, utilizan el nuevo herramental de gestión efectiva de riesgos, para ganar plata.
- El retraso que ha registrado la implementación en la Región de las técnicas matemáticas para gestionar riesgo de crédito se debió durante los primeros años de la década a las dificultades operativas en la captura de datos y en el costo de los recursos de infraestructura.
- Con las experiencias derivadas de la crisis, los avances informáticos y la consolidación de culturas de riesgo, en los últimos tres años, las entidades ya usuarias de las nuevas técnicas han descubierto que en la puesta en producción de las mismas la relación costo-beneficio les es favorable: mejoran el perfil de riesgo de sus negocios y obtienen mayores rentabilidades.





